El juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el uruguayo Ricardo César Pérez Manrique, brindó una conferencia pública en la Universidad Nacional de La Pampa titulada “El juez nacional y el derecho internacional de los derechos humanos”.
Durante sus dos días en Santa Rosa, además, mantuvo una charla abierta con estudiantes y docentes universitarios y mantuvo reuniones protocolares con el gobernador Sergio Ziliotto; la vicegobernadora y presidenta de la Legislatura, Alicia Mayoral; y con el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Hugo Oscar Díaz, y los ministros/as María Verónica Campo, Eduardo Fernández Mendía y Fabricio Luis Losi.
La visita estuvo organizada por el STJ y en su paso por la ciudad, Pérez Manrique dejó variadas definiciones.
En la conferencia afirmó que “ninguna norma que se dicte puede ser contraria a la dignidad humana, sino que ella tiene que ser el centro de la ley porque estamos obligados a pensar que tenemos que resolverles problemas a personas de carne y hueso”.
También señaló que “el derecho internacional actúa como un principio de complementariedad con el derecho interno (de cada país) y recién lo hace cuando el sistema interno fracasó en garantizar los derechos humanos; es decir cuando un juez tomó decisiones contrarias a esos derechos”.
En otro tamo, el juez uruguayo remarcó que “la Corte está conformada por más de veinte países que aglutinan a 500 millones de habitantes. ¿Saben cuántos casos ingresan por año? Cuarenta. O sea que la cantidad de personas protegidas por el sistema interamericano es irrisoria. Por ello también es tan importante que dialoguemos y trabajemos todos juntos, los jueces, fiscales, abogados, políticos para mejorar el sistema de aplicación del derecho teniendo en cuenta a las personas y que esa protección sea en tiempo y efectiva”.
“Pongámonos la camiseta de la gente, de la persona que sufre y no encuentra respuestas en el sistema interno, porque esa persona no es un simple judiciable, sino un ser humano con necesidades específicas”, concluyó.
A su vez, en el encuentro con estudiantes y docente conversó sobre las nuevas tecnologías y subrayó que “desde lo jurídico es muy difícil determinar cuáles son los límites” de esa grandes empresas tecnológicas; aunque destacó fallos dictados en Alemania, Brasil y Estados Unidos que le pusieron restricciones a ellas.
En tal sentido, Pérez Martínez comparó esos casos “con el de las tabacaleras, cuando negaban los efectos cancerígenos del cigarrillo” y añadió que “más allá de las dificultades para ponerles límites, los sistemas judiciales nacionales todavía pueden ser una barrera” de contención para los conglomerados tecnológicos.
Finalmente, el juez de la Corte IDH planteó: “Aunque sepamos quiénes son sus dueños, desde lo jurídico es dificultoso porque la evolución tecnológica es impredecible; pero definitivamente también es un tema de derechos humanos”.

